Bolinfo Under del 21 - 03 - 06

 

Baño de Mujeres

Para todos los hombres que se preguntan qué pasa en los baños de mujeres.

Mi mamá era una fanática del cuidado en los baños públicos. De chiquita me llevaba al baño, me enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza. Finalmente me instruía:

"Nunca, nunca te sientes en un baño público" Y luego me mostraba "la posición" que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza. Eso fue hace mucho tiempo. Pero aún hoy en nuestros años más maduros, "la posición" es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está que revienta.

Cuando "tenés que ir" a un baño público, te encontrás con una cola de mujeres que te hace pensar que los calzones de Brad Pitt están a la venta y a mitad de precio. Así que esperás pacientemente y sonreís amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando las gambas.

Finalmente te toca tu turno. Verificás cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzás casi tirando a la persona que va saliendo. Entrás y te das cuenta que el picaporte no funciona; no importa...

Colgás tu bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho, te lo colgás del cuello mientras mirás como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa que te colgaste al cuello, porque el bolso está lleno de mierdas que le fuiste tirando adentro - la mayoría de las cuales no usás, pero que las tenés por si acaso-.

Pero volviendo a la puerta... como no tenía picaporte, sólo tenés la opción de sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajás la bombacha asumís "la posición"... Alivio......AAhhhhhh..... Más alivio... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar....

Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, así que te quedas en "la posición" mientras tus piernas tiemblan tan fuerte que registrarían 8 en la escala de Richter, sin contar la salpicada finita del chorro que pega en la loza y que te moja hasta las medias ¡¡¡que seguramente se va a notar!!!

Para alejar tu mente de esa desgracia, buscás el rollo de papel higiénico, peroooo, je, je...! el rollo esta vacío...! Tus piernas tiemblan cada vez más. Recordás el pedacito de papel con el que te limpiaste hace un rato la nariz. Eso tendrá que ser suficiente. Lo arrugás de la manera más esponjada posible. Pero es más chico que la uña de tu dedo y encima está mojado de moco..

En eso, alguien empuja la puerta de tu baño y como el cerrojo no funciona recibís tremendo viandazo en la cabeza. Les gritás caliente: "OCUPADOOOO!!!", mientras continuás empujado la puerta con tu mano libre y el pedacito de Kleenex que tenías en la mano se te cae exactamente en un charquito que hay en el piso y no estás segura si es agua o piiis....je!, y vos te vas de espalda y te caés sentada en el inodoro del baño.

Te levantás rápidamente, pero ya es demasiado tarde, tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes y formas de vida del asiento porque VOS nunca lo cubriste con papel higiénico, que de todos modos no había, aún cuando hubieras tenido tiempo de hacerlo.

Sin contar el golpe en la cabeza, el desnuque de la correa del bolso, la salpicada del chorro en las piernas y en las medias, la que te conté, que todavía está mojada... el recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima de vos si supiera; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, "vos no sabes que clase de enfermedades podrías agarrarte ahí".

Pero la debacle no termina ahí... ahora el sensor automático del baño está tan confundido que suelta el agua como si fuera una fuente y manda todo al colector con tal fuerza que te tenés que agarrar del tubo que sostiene el papel de baño (cuando hay) por miedo a que te vaya a chupar y vayas a aparecer en la China.

Aquí es cuando finalmente te rendís. Estás empapada por el agua que salió del baño como fuente. Estás exhausta. Tratás de limpiarte con un celofán de unos chiclets Adams; luego salís inconspicuamente al lavamanos. No sabés cómo funcionan con los sensores automáticos así que te limpias las manos con saliva, te las secas con una toalla de papel y salís pasando junto a la línea de mujeres que aún están esperando con las piernas cruzadas y en estos momentos sos incapaz de sonreír cortésmente.

Un alma caritativa al final de la línea te dice que vas arrastrando papel higiénico pegado a tu zapato del largo del río Mississippi...! Tironeás el papel del zapato, lo depositás rudamente en la mano de la mujer que te dijo que lo traías pegado y le decís suavemente: "Tomá... podés necesitarlo...!!!" y salís.

En este momento ves a tu esposo que ha entrado, usado y salido del baño de hombres y que tuvo tiempo de sobra para leer La Guerra y la Paz mientras te esperaba. "¿Por qué tardaste tanto?" te pregunta azorado.

Aquí es cuando vos le das una patada en los huevos y lo mandás a la misma mierda. Esto esta dedicado a las mujeres de todas partes que han tenido que usar un baño público. Y finalmente les explica a ustedes, hombres, por qué nosotras tardamos tanto.

 


EL HOMBRE QUE QUERÍA SER MUJER...


Un hombre se quejaba así:

"Dios mío, ten compasión de mi, mira como trabajo tanto, en cambio mi mujer tan tranquila en la casa.


Yo daría cualquier cosa para que hicieras un milagro y convirtieras a mi mujer en mí, y yo en mi mujer, para que la muy floja aprenda lo que es la vida de un hombre".

Dios, en su infinita misericordia, ¡ZAZ! le concede el milagro.

El primer día en la mañana, el milagro andante, corre a levantar a los muchachos para que se alisten, prepara los desayunos, pone una ropa a remojar en la lavadora, saca del congelador la carne para el mediodía y sale disparado a la escuela con los hijos.

De vuelta pasa al banco, cambia un cheque, paga el teléfono y la luz, recoge los trajes de la tintorería, lo hace súper rapidísimo ¡y ya estaba al filo de la 1 de la tarde! Tendió camas, sacó la ropa húmeda y puso otra en la lavadora, barrió por donde siempre anda mirando la suegra, preparó un arroz, salio disparado a la escuela, se peleó con los chicos por el comportamiento en la escuela, les dio de comer, lavó los platos, recogió y tendió la ropa húmeda en sillas porque estaba lloviendo a cántaros, miró que los niños comenzaran a hacer las tareas, planchó una ropita pendiente mientras veía algo de tele... Y salió disparado a la cocina para preparar la cena mientras volvía a pelear con los hijos para que se bañaran a tiempo.

A las 9 de la noche estaba agotado y deseando dormir a pierna suelta, pero en la cama le esperaban más deberes...

¡EL DEBER DE ESPOSA! y bueno lo cumplió como pudo...

Al día siguiente volvió a clamar a Dios: ¡Señor! ¡En qué estaba pensando cuando tanto te supliqué que me cambiaras el rol! Te ruego me devuelvas a mi condición normal, ¡por favooor!" Entonces oyó la amorosa respuesta de Dios:

- Claro que sí, hijo mío, sólo que deberás esperar nueve meses porque anoche quedaste embarazado.

 


El suicida

Junto al cadáver de un suicida se encontró una carta explicando los motivos del porqué había cometido este acto...

No se culpe a nadie de mi muerte, me quito la vida porque dos días más que viviese sería mucho martirio. Verán...

Tuve la desgracia de casarme con una viuda y esta tenía una hija. Mi padre era viudo. Se enamoró y se casó con la hija de mi mujer. Mi mujer era suegra de su suegro, mi hijastra se convirtió en mi madrastra y mi padre al mismo tiempo era mi yerno.

Al poco tiempo, mi madrastra trajo al mundo una niña que era mi hermana, y era también nieta de mi mujer, de manera que yo era abuelo de mi hermana.

Después mi mujer trajo al mundo un niño, que como era hermano de mi madrastra, era cuñado de mi padre, nieto de su hermana y mi tío.

Mi mujer es nuera de su hija, y yo soy padre de mi madrastra, y mi padre y su mujer son mis hijos, mi hijo es mi bisnieto y tío de su tía, además, yo soy mi propio abuelo.

¡¡Me despido de este mundo porque no sé quién cojones soy!!


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