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MARADONA Y LA MALDITA COCAÍNA Por Christian Sanz y Carlos Forte para Tribuna de Periodistas |
¿Cuántas crisis más podrá superar Maradona antes de que su corazón no soporte más y provoque su muerte? ¿En qué piensan los periodistas cuando, con una liviandad vergonzosa, aseguran que “esta internación es menos grave que la anterior”?
Es obvio que esta nueva recaída de Diego tiene que ver con una sobredosis de cocaína, a pesar de las excusas que interponga su médico personal Alfredo Cahe, quien aseguró en un principio que sólo se trataba de un “chequeo” y luego se autodesmintió al decir que se trataba de una “transgresión alimentaria” (¡?). Realmente delirante...
Cahe es el mismo personaje que aseguró en un reportaje al diario O Globo que Maradona consumía “cocaína circunstancialmente” y que, pese a su adicción, si el futbolista se mantenía en tratamiento podía “vivir hasta los 70 años”.
La mortal línea blanca
La cocaína es una droga extremadamente adictiva. Una vez que una persona la prueba le es muy difícil predecir o controlar hasta qué extremo continuará usándola. Se cree que los efectos adictivos y estimulantes de la cocaína son principalmente el resultado de su habilidad para impedir la reabsorción de la dopamina por las células nerviosas.
El cerebro emite la dopamina como un sistema de gratificación, y la misma es directa o indirectamente relacionada a las propiedades de adicción de todas las principales drogas de abuso. En ese sentido y, como efecto inmediato, la cocaína produce aumento de energía, agudeza mental, y disminución del apetito, lo cual genera una falsa sensación de bienestar físico en sus consumidores.
Pero ¿Qué produce la cocaína a largo plazo? Hay una cantidad enorme de complicaciones médicas asociadas al uso de la cocaína. Entre las más frecuentes se encuentran las cardiovasculares, tales como irregularidades en el ritmo del corazón y ataques cardíacos; los problemas respiratorios que causan dolores del pecho y fallas respiratorias; y los efectos neurológicos que producen embolias, convulsiones y dolores de cabeza.
Varios tipos de ataques cardíacos han sido asociados al uso de la cocaína. Se sabe que ocasiona ritmos caóticos al corazón (fibrilación ventricular), acelera los latidos del corazón y la respiración, y aumenta la tensión arterial y la temperatura del cuerpo. Los síntomas físicos pueden incluir visión nublada, dolor en el pecho, fiebre, espasmos musculares, convulsiones y coma.
A su vez, varias investigaciones científicas han demostrado que existe una interacción potencialmente peligrosa entre la cocaína y el alcohol. Cuando se usan conjuntamente, el organismo los convierte en etileno de cocaína, el cual tiene un efecto más largo y tóxico que cuando se usa la droga por sí sola. No olvidemos que, de las muertes ocasionadas por abuso de drogas, las más comunes son las ocasionadas por la combinación de cocaína con alcohol.
Corte y quebrada
Amén de ser la droga más dañina y peligrosa -debido a su alto poder adictivo y el daño neurológico irreversible-, la cocaína acrecienta su peligrosidad por la mezcla (corte) a la que muchas veces se ve sometida, que disminuye su grado de pureza.
Y es que, si bien en general se la “corta” con sal, talco y hasta aspirina molida, hay oportunidades en las que se la combina con vidrio molido y cal viva, lo cual produce que esa droga se vuelva doblemente mortal.
Finalmente, hay que tener en cuenta -aparte de lo antedicho- que la cocaína va desarrollando una tolerancia considerable a sus propios efectos. Muchos adictos reportan que, muchas veces, aunque tratan, no obtienen el mismo placer como cuando la usaron por primera vez.
Por eso, algunos de esos consumidores van aumentando la dosis para intensificar y prolongar la euforia, lo cual puede resultar sumamente letal. Por otro lado, hay consumidores que desarrollan más sensibilidad a los efectos anestésicos y convulsivos sin necesidad de aumentar la dosis de droga. Este aumento en la sensibilidad explica por qué algunos mueren después del uso de dosis de cocaína relativamente pequeñas.
Concluyendo
Como decíamos al comienzo de esta nota, Maradona no podrá superar muchas más crisis como las que viene sufriendo. Su corazón ya no resiste y los daños a su cerebro son más que evidentes. Esperamos que Diego finalmente pueda salir de este interminable infierno y sirva como testimonio vivo de que se puede superar la adicción a las drogas.
Si no, que nos sirva como ejemplo de lo que producen las drogas. No es poco.