La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Maras y terrorismo.

Por Laura Etcharren.

Modernidad y globalización como factores determinantes en la proliferación de las maras. La unión con el terrorismo.

Desde hace tiempo, blog Las Maras comenzó a involucrarse con el tema del narcotráfico y el terrorismo. Tanto es así, que a través de un proceso de estudio lento y contundente, se descubrió que las maras desempeñan un rol fundamental en el desarrollo de dichas actividades.

Los países más comprometidos -Honduras, El Salvador, Guatemala, México, etc.- son el claro reflejo de cómo las sociedades se encuentran supeditadas al accionar de las maras. Aquellas, que lejos ahora de poder ser confundidas con pandillas comunes, como consecuencia de los avances de investigación, se desprenden de los ejércitos de elite, o bien, son reclutadas por ellos para iniciar un proceso de adiestramiento que guarda íntima relación con las acciones terroristas.

Modernidad

El paso del tiempo ha demostrado que todo aquello que parecía quieto y estable, puede sufrir cambios. Los cuales, producen inquietud y quitan la calma conseguida. Las maras y su vínculo con el crimen organizado, es una de las pruebas más contundentes y que encuentra su origen en la modernidad.

Según Anthony Giddens, las sociedades asisten a un estado en el cual, las consecuencias de la modernidad se radicalizan y universalizan. Es decir, la entrada a la pos modernidad, es un tema que puede discutirse. Porque muchos intelectuales llaman pos modernidad, a lo que en realidad es, una agudización moderna.

De lo sólido a lo líquido, las formas de vida introducidas por la modernidad arrasaron con todas las modalidades tradicionales del orden social, generándose una discontinuidad en las formas de actuar, pensar y sentir. Esto es, en la construcción de la subjetividad. El sistema político y el Estado Nación, son formas sociales modernas que no se han dado en otros períodos históricos.

Son las formas de discontinuidad que permiten distinguir a la sociedad tradicional de la sociedad moderna. Además de Giddens, varios los pensadores y sociólogos interpretaron la modernidad. Tanto Karl Marx como Emile Durkheim, vieron a la modernidad como a una era agitada. Creyeron que pesarían más las cosas positivas que las negativas acarreadas por la misma.

Marx interpretó a la lucha de clases como la fase más importante del capitalismo. Mientras que Durkheim, consideró que la expansión del industrialismo favorecería a la división del trabajo así como al individualismo moral. Max Weber, por su parte, observó al mundo moderno como una paradoja en la que el progreso material sólo se obtendría a costa de la burocracia. Una burocracia que aplastaba la creatividad y la autonomía individual.

Desde la concepción del blog, se sostiene que ésta última postura, es que la más se asemeja y refleja el tiempo actual.

Los vínculos del terrorismo

Durante el desarrollo de la modernidad y sus efectos, el terror despojó al miedo. Violencia y terrorismo establecen una relación dialéctica en las sociedades modernas. Ambas variables ayudan a que el narcotráfico se pueda desarrollar con mayor eficacia.

Para ello, la generación de miedo se vuelve insuficiente. Se necesita de un grado mayor, el terror. En el caso de México, el negocio se ve favorecido por la globalización; los avances tecnológicos; los conflictos armados en la frontera de Colombia y Ecuador; y por las pandillas ubicadas Chicago y el resto de América Central.

Toda una hoja de ruta diagramada que los narco deben seguir para que el negocio se concrete exitosamente. Es por ello, que los límites no existen. De lo contrario, no se hubiese gestado la alianza entre algunas maras y narcotraficantes contra ex zetas, por ejemplo.

Una alianza que desató una guerra narcótica despiadada para proteger sangrientamente la ruta que lleva la droga de Sudamérica a Estados Unidos.

Los episodios de violencia que emanan de los zetas o maras, se van expandiendo por los distintos municipios mexicanos a punto de tal de crear una narcoviolencia. La violencia del crimen organizado toma rasgos cada vez más característicos que demuestran que individuos y colectividades viven y vivieron el siglo del miedo, ya que así puede ser definido el siglo XX y los comienzos del siglo XXI. En el siglo del miedo, el mundo se da cuenta que las cosas han perdido su eje. Han salido de su lugar evidenciando, que todo aquello que creía conocerse, se volvió desconocido.

Pues se instala la discontinuidad mencionada y con ella, la inestabilidad, el miedo, y en su punto más crítico, el terror. Aquel que en su formato de terrorismo, revela la globalización del mismo. Octavio Ianni, relata que el terrorismo siempre se encuentra presente. Sea de modo explícito o encubierto, el mismo destruye cosas, ideas, personas.

Debido a su crueldad e insania, el terrorismo es devastador y lamentablemente, no se presenta como un estado excepcional. Al contrario. Las sociedades se fueron convirtiendo en fábricas violentas. Mundos y submundos crearon un choque de mundos. Se destruyeron subjetividades, modos de ser, estilos de vida y formas de sociabilidad. El terrorismo de Estado dio paso a nuevas formas de terrorismo.

El estado de barbarie se hizo presente y las maras emergieron. Encontraron en la violencia una de sus mayores formas de expresión, constituyendo un fenómeno social nuevo. Una subcultura, un submundo, ligado al narcotráfico, guerrilla, terrorismo y algunas fuerzas de seguridad que intentan destruirlas.

Cierre final parcial

Las maras parecen haber tomado el control de las sociedades. Así lo demuestran distintos periódicos y portales digitales que temen por el inicio de nuevas guerras civiles. Tales son los casos de El Salvador y Guatemala. Autoridades de otros países, como Estados Unidos, por ejemplo, derraman en sus discursos palabras acerca de la lucha librada contra el terrorismo. Siendo ellos, terroristas. El abismo existente entre teoría y práctica revelan, entre otras cosas, que el terrorismo no es fácil de combatir.

Principalmente, cuando existen distintos tipos de terrorismo -aleatorio y discriminatorio- y se confunden las categorías de maras y pandillas. También, cuando no se revela a la sociedad en proceso de toma de conciencia, que las maras están adiestradas militarmente. Que ese adiestramiento es complejo y por ende, que sean combatidas por la sociedad misma, es prácticamente imposible.

Continuará.

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