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Vendetta: Los Kirchner les cobran a Las Leonas la foto con Cobos.

Por Alexis Di Capo.

Luego de volver de Inglaterra, donde ganaron el Champions Trophy el pasado julio, varias de las integrantes del plantel de Las Leonas asistieron con renuencia a la reunión con la Presidente, pues no sentían ningún deseo de retratarse con ella. Inclusive, hace un par de semanas, Luciana Aymar dijo para la revista dominical de La Nación: “fui por respeto a mis compañeras”.

El 2 de este mes se produjo otro cortocircuito: el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, aprovechó un viaje a Rosario para visitar y charlar amenamente con cada una de las integrantes de Las Leonas. Cobos se mostró muy gentil con las jugadoras del combinado albiceleste y, después de conversar con las mendocinas Silvina D’Elía y Macarena Rodríguez, continuó viaje por la ciudad.

Un nuevo cortocircuito entre el equipo y el kirchnerismo se produjo días más tarde, cuando un representante del gobierno nacional se habría presentado en el hotel donde se alojaban las campeonas, exigiéndoles que salieran a la cancha con un enorme cartel que decía “Bicentenario de la Patria” en letras grandes y abajo un poco más pequeñas “Gobierno de Cristina K.” Luciana Aymar, en representación del equipo, le habría comunicado al delegado de los Kirchner que no aceptaban la “sugerencia”.

A partir de entonces se habrían producido algunas amenazas en el traslado hacia la cancha para jugar la final. El micro de la delegación sufrió un escrache por parte de militantes K, que las trataron de “oligarcas”. El partido debió ser suspendido por las inclemencias del tiempo y la calma retornó al lugar. Cuando finalmente se jugó el encuentro, el cartel de la discordia pudo verse en el centro de la cancha.

Cuando se organizaba este mundial, se le pidió apoyo al gobierno nacional y no se lo dieron (según dicen, por tratarse de un deporte para una clase social alta) y ésa es una de las razones por las que se jugó en Rosario, donde los socialistas sacaron rédito político con el éxito del evento.

Con estos tres antecedentes, la renuencia a visitar a CFK, la foto con Cobos y la negativa a hacer publicidad oficial, el matrimonio presidencial habría colocado a las deportistas en su lista negra. Así fue que después de ganar el campeonato del mundo, quedó descartada en la Casa de Gobierno la invitación a las ahora campeonas para la demagógica reunión y consabida foto con la Presidente. Como no había una excusa para no invitarlas, se habría puesto en marcha un operativo para descalificarlas. 

Un oportuno escándalo

De acuerdo con la versión de Perfil.com: “Todo comenzó el sábado, cuando Las Leonas y los restantes seleccionados asistieron a la fiesta del cierre del torneo del Mundial de Hockey Femenino 2010 que se realizó en la discoteca Complejo Madame (MDM), ubicado en la zona Pichincha de Rosario.

Según reveló un empleado de la discoteca “las chicas llegaron muy entonadas y de mal humor. Prohibieron la entrada de la prensa y exigieron un lugar para ellas solas. Pero además pidieron entrar con sus amigos. Cada una de ellas vino acompañada por no menos de 10 personas. Maltrataron a todo el mundo y en un momento dado comenzaron a romper el sector de Rana Blanca, donde despedazaron una tela importada y varios spots de luces”.

La fiesta había sido programada hace más de dos meses por la Confederación de Hockey sin importar cuál fuera el resultado. Por lo visto, Las Leonas no tuvieron una “buena noche” y todo terminó en un escándalo con una denuncia en tribunales. “Fueron muy poco profesionales y se comportaron en forma desubicada”, dijo la misma fuente.

El doctor Gustavo Feldman, abogado de los propietarios de la discoteca Madame afirmó a Perfil.com que “realizaremos una denuncia ante el ministerio público para que se tome conocimiento de sucedido. Tenemos prueba testimonial de que Luciana Aymar fue la instigadora de los daños que se produjeron. Además vamos a ofrecer una constatación notarial con vistas fotográficas de los destrozos”.

Sin embargo, Luciana Aymar, la mejor jugadora del seleccionado argentino de hockey, desmintió haber protagonizado el incidente en un boliche de Rosario. “Lo que salió es una pavada, fue un festejo común”, dijo. “Todo lo que se está hablando ninguna de las chicas lo vio ni pasó. A ellos se les desbordó la gente, pero no nosotras ni gente nuestra que quedó afuera del boliche”, indicó Aymar, en declaraciones radiales. Y agregó: “Estuvimos festejando en el hotel con nuestros familiares y después fuimos en un colectivo hasta el boliche.

Los problemas empezaron en la puerta con gente que no tenía entradas. Como siempre, decidimos hacer las cosas bien y quedarnos tranquilas. Era mucha la cantidad de gente que había”. “Me da pena que haya gente que quiere sacar un minuto de fama a costa nuestra. Fueron meses duros, entrenando todos los días y se cumplió el sueño máximo. Hoy quiero disfrutarlo”, finalizó Aymar.

En definitiva, el tumulto no habría sido para nada espontáneo sino parte de un plan con varios objetivos. En primer lugar, ensuciar la imagen de las campeonas. De este modo, el gobierno no sólo intentó cobrarles la foto con Cobos sino también justificar que, por la repercusión del incidente, el equipo no fue invitado a la Casa Rosada. Algo similar ya había pasado con Martín Del Potro, que se negó a sacarse la foto con Cristina y al otro día le mandaron los inspectores de la AFIP.

Pero finalmente, la Presidente decidió que el gobierno iba a quedar descolocado si no las recibía y se produjo una invitación de último momento. “El video que acabo de ver me emocionó, porque no son imágenes sino sentimientos”, dijo Cristina. Y añadió, dirigiéndose a Luciana Aymar, “No entiendo nada de hockey ni de fútbol, pero me hiciste acordar a Maradona”.

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