La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

La plata, antes del baño.

Por Jorge Lanata.

La ministra Felisa Miceli deberá responder ante la Justicia por “lavado de dinero” y “sustracción u ocultamiento de documento público”. Fuentes de la investigación aseguraron a PERFIL que la situación de Miceli es cada vez más comprometida y excede el “mínimo estado de sospecha” previsible en una primera etapa del proceso.

— Estamos juntando pruebas que ya ahora nos permitirían enfrentar un juicio –afirmaron.

La identificación del derrotero del lote 38057 Bco 30 resultó clave en este proceso que puede terminar, en breve, con un pedido de indagatoria a la ministra. También lo fueron las declaraciones de dos de sus secretarias: una de ellas, María Teresa Barco, dijo bajo juramento:

— Hablé con la ministra y me ordenó que le consiguiera el acta.

“El acta” es la que identificaba el fajo del Central y una cantidad cierta de dólares americanos. El subcomisario Hanna –volveremos sobre el tema más adelante– ya había declarado que le ordenaron volver con el acta al ministerio.

¿Felisa Miceli se robó el acta para evitar que se identificara el fajo?

El acta tampoco se encuentra en la CPU secuestrada del despacho. Puede perderse la conciencia, la memoria o la compostura, pero nunca, en el mundo, se pierde el rastro del dinero. Y es precisamente esa ruta la que compromete ahora, del modo más definitivo, a la ministra Felisa Miceli: la investigación judicial en curso está en condiciones de probar que el famoso fajo de cien mil pesos, termosellado y con la referencia del Banco Central, llegó al baño de la ministra por una ruta ilegal.

Las confesiones de los testigos ante el fiscal Marijuán y antes frente a su par Garrido transformaron las coartadas de Felisa en una endeble casa de naipes: ninguna de las agendas secuestradas en el allanamiento a su despacho mencionan visitas inmobiliarias; el jefe de la custodia –que fue despedido y reincorporado dos días después, a comienzos de semana– reconoció que le ordenaron volver sobre sus pasos y dejar el acta en Economía; Felisa negó la existencia de cajas fuertes pero guarda en una de ellas su pasaporte; no hay vínculo alguno entre su hermano Horacio y el dinero aparecido; y hace su entrada estelar en esta causa otro miembro de los Miceli: su hermana Adriana, asociada a personajes de dudosos movimientos.

EL TEMBLOR DE LA FALSIFICACIÓN

Hasta en las falsificaciones más perfectas, imposibles de detectar, existe un pequeño error –escribió Patricia Highsmith (, creadora del inolvidable estafador Tom Ripley). Aquel temblor de la falsificación nace de la soberbia, de la confianza excesiva o del miedo del impostor. Un pequeño temblor en la traza de un círculo perfecto.

El acta supuestamente verdadera que da cuenta del hallazgo de la bolsa tiene, precisamente, un solo error entre sus 291 palabras. Y el error está al lado de la pista más importante, la que permitió ahora revelar el rastro del dinero. “UNA (1) bolsa de papel madera color marrón, la cual en su interior contiene UN (1) envase (fajo) serrado y sellado indicando lote 38057 Bco 30 con la suma de “millar de $ 100”. “Cerrado” está escrito con “ese” en lugar de “ce”.

El lote 38057 salió del Banco Central el 21 de mayo de 2007 con destino a la financiera Caja de Crédito Cuenca. En el mismo envío iban otros cuatro lotes por cien mil pesos cada uno.

El dinero fue transportado por Juncadell