La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Las bodegas de Sobisch.

Por Juan Alonso.

El flamante polo vitivinícola de la localidad neuquina de San Patricio del Chañar, es una tierra de contrastes que deja en la boca ese gusto amargo de los tintos cargados de taninos. Frente a futuristas bodegas de súper lujo y estética minimalista, en la ciudad se nota la carencia de escuelas, médicos y viviendas.

Nada de esto sería novedoso, sino fuera que el gobierno neuquino destinó a cuatro sociedades de empresarios cercanos al poder decenas de millones de dólares para que construyan sus bodegas de los sueños, con créditos salidos de las arcas del Estado provincial.

Pese a todo la publicidad oficial sostiene que "El Chañar crece". Y es verdad, tiene un incremento poblacional notable, pero los servicios esenciales están resentidos. Se trata de una zona donde abundan las tierras cultivadas con variedad de frutas y viñedos sembrados para la producción de vinos de alta calidad para la exportación. Pero en el pueblo faltan aulas, médicos, docentes, un hospital nuevo, lotes y viviendas.

En el más rico de los municipios de esta provincia, el jefe de Gobierno que los vecinos eligieron en la última elección para ocupar el cargo de intendente, Leandro Bertoya, supo tomarse una inusitada e indefinida "licencia" para trabajar en el gabinete de Jorge Sobisch.

Luego llegaron los créditos blandos a su pueblo. En su reemplazo dejó a "Don Alfredo" -así lo llama su vocero de prensa-, un concejal que trabaja aquí en Chañar pero duerme en la ciudad de Cipolletti.

En medio de un camino polvoriento y desértico que conduce a Rincón de los Sauces, hay unas dos mil hectáreas en producción con un sistema de riego de última generación para la producción de uvas. Pero en el pueblo, a diez kilómetros de distancia de esas chacras vistosas, el Estado no resolvió cómo enfrentar la creciente demanda de infraestructura de una comunidad que se multiplica vertiginosamente.

"Me siento orgulloso cuando inauguro una obra de esa magnitud, una bodega. Pero no quiero sentir vergüenza cuando paso por lugares más marginales. Hay que buscar un equilibrio, eso es fundamental", reconoció ante el Diario Río Negro, el señor Alfredo Rodríguez, el intendente interino durante una entrevista.

"El Chañar crece", según las promociones de la municipalidad en la ruta provincial 7. Pero el crecimiento es desproporcionado. Un ejemplo lo dice todo: El Estado provincial le prestó 40 millones de dólares a los nuevos bodegueros, pero hace cuatro años que no construye un plan de viviendas en la localidad.

En El Chañar vive una población estable de 6.000 personas, pero cuando llega la cosecha el número de habitantes se dispara a 9.000.

Así ocurre todos los años, desde noviembre hasta marzo. Y de los peregrinos que bajan de las provincias del norte en búsqueda de trabajo, siempre hay un porcentaje que decide quedarse. Por eso "El Chañar crece" con médicos y maestros, hospital y escuelas que trabajan al límite de sus posibilidades.

"La gente duerme en las plazas, en los refugios de los colectivos, en la policía y hasta en la parroquia. Por una pieza donde duermen seis personas te pueden cobrar cualquier cosa", cuenta Héctor Werro, el diácono de San Patricio del Chañar e integrante de una multisectorial que se ha transformado en el contrapeso del oficialismo local, el Movimiento Popular Neuquino (MPN), que en la última elección se quedó con todo, hasta con el Consejo Deliberante, donde existe sólo un concejal de la oposición. Los demás son del partido provincial o aliados menemistas.

En El Chañar el hospital no tiene nombre, pero sí mucho trabajo (35 mil consultas al año) y pocas herramientas. El edificio es antiguo y de dimensiones reducidas. Sobre un lateral se encuentra estacionado un antiguo tráiler en cuyo interior funciona el depósito de los desperdicios hospitalarios. También faltan insumos y las doce camas de internación resultan insuficientes.

La educación no está mucho mejor que la salud. La demanda más fuerte de la comunidad es la creación de una escuela especial para atender a los chicos que la necesitan y un secundario. En el 2004 egresaron alumnos de siete séptimos, pero sólo hay un edificio de enseñanza media para recibirlos.

El lugar destinado para atender a los niños con capacidades diferentes funciona en una diminuta vivienda de un plan provincial. Es el anexo de una escuela primaria, pero el lugar que le dieron es horrible.

La escuela, por llamarla de algún modo, tiene dos aulas de dos por tres metros. Las docentes hacen lo que pueden en esos dormitorios. Y en la tercera habitación, de dimensiones aún más pequeñas, trabaja la única psicopedagoga que atiende a todas las escuelas que funcionan en San Patricio del Chañar.

Nicolás Luna, dirigente de la seccional local de ATEN, advierte sobre la gravedad de estos problemas y de otros, como el abandono en los secundarios. No hay datos precisos al respecto, pero el dirigente gremial estima que el índice puede llegar hasta el 30 por ciento. Luna afirma que "los chicos se van tempranamente de las aulas a buscar trabajo a las chacras". Expresa que si se planificara un sistema de transporte adecuado, muchos de esos alumnos podrían finalizar sus estudios en la nocturna.

En la zona rural trabajan entre 3.000 y 4.000 peones rurales, según la época del año. En cambio, en el municipio, el número de empleados, entre los permanentes y los que ocupan cargos políticos, suman unos cien. Los desocupados no son muchos, según las cifras de la municipalidad, aunque abundan los changarines y el empleo precario. Por eso no se ven autos lujosos, excepto en los viñedos, y sí muchas bicicletas.

En la llamada Lonja, la única toma de agua de El Chañar, 40 familias comparten una canilla comunitaria. Ahí el sol calcina la tierra y las madres están preocupadas por sus hijos. A pocos metros, el mismo caudaloso río que irriga los viñedos esquiva a los más pobres.

De los 60 millones de dólares que representan las inversiones en El Chañar Tercera Etapa, donde se encuentran ubicadas las bodegas de vinos finos, 40 millones los facilitó el Estado a través de créditos canalizados por el Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo (IADEP).

Entre los beneficiarios de estos créditos figuran empresarios vinculados al gobierno del Movimiento Popular Neuquino y ex funcionarios provinciales. Cuando se otorgaron los fondos, el tema derivó en un fuerte debate entre el gobierno y la oposición, especialmente porque quedó planteada la duda respecto de las garantías ofrecidas por los beneficiarios de los créditos.

Tan lejos llegó el debate que el entonces titular del Banco de la Provincia de Neuquén, Luis Manganaro, concurrió al recinto a dar explicaciones. Allí reconoció que si los proyectos de viñedos y bodegas fracasaban, el dinero no se iba a recuperar porque las garantías ofrecidas eran las tierras compradas.

El proyecto de colonización de tierras ubicadas en el desierto para la fabricación de vinos lo concibió el grupo La Inversora, de Julio Viola. El ahora empresario y ex agente inmobiliario armó un esquema de construcción de chacras llave en mano. Viola, según fuentes de Neuquén, es un hombre de una estrecha amistad con el gobernador Sobisch.

En el pueblo fueron plantadas 2.000 hectáreas, pero el proyecto comprende una superficie de 3.200. En el lugar se producen uvas y en menor medida frutas finas. También hay bodegas. Se trata de la tierra más cuidada del pueblo.

Cómo nació El Chañar

Los primeros colonos emigraron de Campo Filone, Italia, donde el patrono era San Patricio. Llegaron en 1898 con sueños y proyectos para trabajar la tierra. Los chañares, un árbol de madera dura, espinoso y con propiedades medicinales, no abundan. Pero los que han crecido aquí lo hicieron en un suelo que no es apto para su desarrollo.

Así, entre los colonos italianos y su patrono, y los chañares que se desarrollaron en medio de un clima hostil, se formó el nombre de esta localidad en la que hoy viven 6.000 habitantes, con picos de hasta 9.000 en tiempos de cosecha. La comunidad actual está integrada por los antiguos pobladores, pero también por familias que llegaron de diversos lugares del país, principalmente del noroeste argentino y de Bolivia.

Los bodegueros

En Neuquén el negocio de la vitivinicultura comenzó en 1997 y poco a poco la actividad se fue expandiendo. Dos personajes influyentes en la provincia comenzaron a digitar la política de lobbie de la cámara que los agrupa: Julio Viola y el abogado Luis María Focaccia, propietario de Viñedos de la Patagonia.

El secretario de la cámara será Roberto Schroeder, preside la empresa familiar, mientras que la tesorería estará a cargo de Carlos Vidal, presidente de Cofruva y de Bodegas del Añelo. Aquí aparece "Cacho", el ex concejal.

La Cámara enfrentará en el corto plazo dos desafíos: el primero es constituir una representación gremial homogénea en la negociación que encararán con funcionarios provinciales para que el gobierno aporte financieramente en la etapa de comercialización en el exterior que encaran los bodegueros neuquinos.

El segundo, consiste en lograr estrategias comunes con los establecimientos bodegueros de Río Negro de manera de ofrecer un producto con certificación de origen patagónico.

Es que "son los vinos más australes producidos en América, con ventajas comparativas respecto de los elaborados en otras regiones", insistió la fuente, y en ese caso, la posibilidad de hacer confluir las rutas neuquina y rionegrina del vino para que se hable de "la Norpatagonia vinícola".

El negocio de la vitivinicultura comenzó en las postrimerías del gobierno de Felipe Sapag -hacia 1997- cuando Viola comenzó a "vender" la idea de cultivar viñedos en la zona denominada como El Chañar Tercera Etapa.

En paralelo, comenzó a diseñarse el programa de "Reconversión de los valles frutícolas" que inyectó, a través del Banco Provincia del Neuquén -y luego del IADEP- unos diez millones de dólares de entonces en actividades productivas con incorporación de tecnología de punta.

De ese total, 8,5 millones de dólares fueron, en diferentes montos, como créditos a las cuatro empresas: Cofruva, de Vidal; La Inversora, de Viola; Vinpat -Viñedos de la Patagonia-, de Focaccia y Familia Schroeder. En Neuquén las llamas simplemente "Las cuatro familias".

Ahora, con un currículum que incluye premios -medallas de oro y plata- obtenidos en varios certámenes nacionales e internacionales, los elaboradores de los vinos neuquinos se preparan para acordar estrategias comunes.

Los mercados a seducir son países europeos ya consumidores de vino -Francia, España, Italia y, sobre todo, Gran Bretaña- y otros donde los varietales argentinos tienen buenas probabilidades de inserción: Alemania, las naciones bálticas y Rusia.

Según las estadísticas del Instituto Nacional de Vitivinicultura, la zona permitiría establecer un crecimiento significativo en el despacho de vino para el consumo en Neuquén: el aumento fue de 68,15 por ciento respecto al 2004. Con esos datos y "la reactivación de las bodegas de Río Negro, se podría diseñar una buena oferta para los mercados internacionales", dijo el vocero de la cámara consultado.

Causas judiciales

En el llamado Chañar III, la etapa para poner en producción 2.000 hectáreas de frutas finas y viñedos, además de la construcción de bodegas, el Estado, a través del Instituto Autárquico de Desarrollo Productivo, colocó 45 millones de dólares sobre una inversión final de 60 millones de la misma moneda.

Esta partida de préstamos recibió durísimas críticas de los diputados de la oposición por considerar que fueron entregados a empresarios vinculados al poder, a funcionarios y ex funcionarios.

Por eso los diputados Eduardo Fuentes, del Movimiento de Unidad, y Carlos Moraña, de (ARI), le pidieron al fiscal Pedro Telleriarte que repase la dura batalla legislativa, ocurrida en 2001, cuando la oposición intentó poner freno a estos préstamos. "Hasta nos incendiaron la puerta de la Legislatura en una movilización organizada desde el gobierno", recordó Fuentes.

Además de tratarse de créditos muy flexibles los otorgados por el IADEP, todos las inversiones realizadas en este proyecto impulsado por el gobernador Jorge Sobisch fueron beneficiados con una exención impositiva, vigente por cinco años.

En el caso de la empresa Lazcano y Lazcano se da la particular circunstancia de que la medida también beneficia al encargado de recaudar impuestos en la provincia. En su momento, el titular de Rentas, Marcelo Lazcano, dijo que la decisión se tomó cuando él no ocupaba el actual puesto en el gobierno y aclaró que Lazcano y Lazcano es una sociedad de hecho con su padre.

En la actualidad, las denuncias se archivaron por "falta de mérito". Una vieja práctica judicial que remite a viejas prácticas políticas.

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