La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

¡Si no lee esta nota, usted es un salame!

Por Eduardo Rodriguez Paz.

El cambio de rumbo de mi nota.

Le prometí a mi amigo Rubén Oliva escribir una nota semanal para pegar en la página de ATC. Este domingo nueve de junio me encontraba yo cumpliendo con mi promesa hebdomadaria (esa va para Daniel Tellechea), cuando recibí un mail que me cambió los planes. Escribía sobre la realidad social y política de Pinamar cuando, desde Buenos Aires, mi concuñada, la inefable Jenny, me hizo pegar un golpe de timón y dejar de lado lo que estaba preparando para ATC. Será, lo prometo, para la próxima semana.                                                                            

A pesar de que Jenny no envía demasiados correos, éste fue un tiro en mi línea de flotación porque me dejó perplejo. Escuché serenamente el reportaje grabado en Montevideo a José “Pepe” Mujica, presidente de la República Oriental del Uruguay, realizado por una cronista de la televisión española y debo confesar que me emocioné, me reí con ganas, lloré y guardé un  respetuoso silencio durante un buen rato cuando terminó la grabación.                                                                

Me quedé callado, sorprendido gratamente y entendiendo mucho más unas palabras del Papa Francisco luego de una entrevista que le concedió a Mujica hace unos pocos días.

Honor al mérito

Cuando me refiero a las palabras de Papa Bergoglio luego de la audiencia, son las que usó para referirse a Mujica, cuando éste ya se había marchado. “Éste es un hombre sabio”, le endilgó nada menos que el Papa al ex guerrillero, político y actual Presidente del Uruguay.

Si el Papa, que fue elegido por más de cien cardenales de todo el planeta, que representan el máximo pensamiento de la Iglesia Católica, unido y “supuestamente” motivado e inspirado por el Espíritu Santo, una afirmación de este tenor para con alguien que no asistió a la unción de Bergoglio como Papa, a pesar de haber sido invitado, suena a afirmación que no se debe dejar pasar por alto, si uno se ocupa de interpretar lo que pasa en el mundo y trata entenderlo. Los personajes merecen el suficiente respeto como para investigar de qué se trata. 

Cuando Mujica, el “Pepe”, como lo llaman los uruguayos, fue invitado a la asunción papal, negó sus asistencia por considerar que debía ser fiel a “su profundo ateismo y por el marcado laicismo del Uruguay”. Mandó a su Canciller en su reemplazo. Decisión que asoma como coherente con un determinado estilo de vida y pensamiento. Hasta ahí, respetable. 

Sin embargo, al poco tiempo, el “Pepe” le solicitó una audiencia privada al nuevo Papa. Antes de ser recibido en el Vaticano, Mujica declaró a los medios: “Ya estoy cerca de la muerte y no he podido creer en Dios”. Impactante, ¿no? Sobre todo viniendo de alguien que lleva una trayectoria muy apartada de la credulidad religiosa. Ese “no he podido”, conlleva “una humildad filosófica en la forma de plantear su agnosticismo”, al decir de Claudio Fantini en su artículo de “Noticias” de esta semana. Ese artículo se intitula “El Pepe y el Papa” y le recomiendo su lectura. 

Suposiciones de una charla secreta 

Después de los regalos protocolares, el Pepe y el Papa, se encerraron a solas en la biblioteca vaticana por más de una hora. La más larga entrevista concedida por el Papa a un mandatario. ¡Tomá mate! Se supone que hablaron de problemas de la guerra en diversos ámbitos de América y especialmente en Colombia donde las FARC aterrorizan al país desde hace demasiados años.

Pero..., si se lee la entrelínea, es muy probable que Mujica le haya solicitado a Bergoglio que trate de viabilizar la comunicación con el gobierno de Kristina. Ya todos sabemos que a Mujica, “sin querer queriendo”, ante un micrófono supuestamente apagado, se le escapó “Esta vieja es más terca que el Tuerto”. La “vieja” es, off course, Kristina y el “tuerto” es “Él”, el Néstor K.

Luego de ello, que Mujica soslayó diplomáticamente y acerca de lo cual esbozó una muy pequeña disculpa, trató de llegar al diálogo con la terca Kristina a través de la presidente de Brasil, Dilma Rousseff. Pero como Kristina le cerró también el diálogo a Dilma por diversas posturas (todas coherentes de los brasileros) que no le gustaron, Uruguay quedó aislado de uno de sus principales clientes que pasó a darle la espalda y a negarle todo tipo de negocios. Personalmente, considero difícil que Kristina escuche ni al Papa, si éste hace algún intento al respecto. Casi aseguraría que no escuchará. Es así de terca. 

Consideraciones personales 

Y punto. La hago corta. Más corta que otras veces. Porque al final de la nota les mando el link que trae el reportaje a Mujica y que, ¡les encarezco que escuchen! Dura veinticinco minutos, conducido por una bella periodista española, que, además, pregunta de una manera inteligente y profesional. Su última afirmación acerca del presidente Mujica, lo deja perplejo.

De nuevo, se los recomiendo ¡Véanlo con atención, no sean otarios! ¡Vale la pena! Habrán perdido tantas medias horas en su vida pelotudeando, que de ésta no se van a arrepentir. A no ser que sean un zapato, que sean de madera o que anden todo el día barriendo el frente de una mueblería en la calle Constitución de Pinamar. Escuchar a un  político decir, como afirma Mujica, que “en la vida no hay que tener lujos ni cosas superfluas, porque atenderlas te hace perder tiempo, que es el único capital que tenemos en esta vida y que ello nos quita libertad”, me llenó de paz, alegría y serenidad.

Toda mi vida pensé lo mismo. 

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