La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

El otro Héctor Timerman.

Por Juan Bautista Yofre.

El socio de Jacobo Timerman en el matutino ‘La Opinión’, Abrasha Rotenberg, relató en su libro ‘Historia confidencial’ que el vespertino ‘La Tarde’ fue inspirado a principios de 1975 por un equipo que integraba junto a Jacobo Timerman, Luis Clur y Oscar Ruiz. Y de cerca lo observaba otro socio de Timerman, el financista David ‘Dudi’ Graiver. El modelo fue el alemán ‘Bild Zeitung’. Rotenberg relató que él pretendió dirigir el vespertino, pero que Timerman se negó.

En su lugar fue nombrado Héctor Timmerman tan sólo por llevar el apellido de su progenitor. Disconforme con esa decisión, Rotenberg se alejó del proyecto: “Para mi ‘La Tarde’ ya no existe”, le dijo de manera terminante a su socio. Tiempo más tarde, frente al desorden que reinaba en la redacción y el desconcierto de sus contenidos, Rotenberg fue llamado y prestó su auxilio. 

Entre varias críticas que le hizo al vespertino en ciernes, dijo que “‘La Tarde’ pecaba de un notorio divorcio entre las premisas teóricas que conformaban su filosofía y la manera de aplicarlas: era una suma de excelentes materiales en busca de un objetivo desconocido”.

Ese fue el punto central, lo ‘desconocido’, por Jacobo Timmerman no se lo había contado. Oficiales navales que rodeaban al almirante Emilio Eduardo Massera relataron que ‘La Tarde’ nació el 16 de marzo de 1976 para crear el clima de lo que sobrevendría una semana más tarde, el golpe militar. “Lo apantalló” fue la respuesta más directa.
 
Si se observan algunos de sus ejemplares –no resultó fácil encontrarlos, porque el diario fue un fracaso y duró solamente cinco meses- se verá que se había convertido en una obscena usina del apoyo que Jacobo y su hijo Héctor Timerman brindaron al ‘acontecimiento’ castrense.
 
Así, el miércoles 17 de marzo, en su segundo número, todos los títulos de la tapa atizaron el clima caótico. Resaltaron el clima de la crisis. La palabra ‘golpe’ aparecía en un recuadro de la tapa en el que se relataba una anécdota del ministro de Defensa. El título, a toda página: “Transportes: Alza y repudio popular”. Otro: “Se acentúa la falta de alimentos”.
 
 “Argentina hoy: bombas, secuestros y carestía”, una radiografía perfecta de la realidad que años más tarde no es reconocida.
 
También en la tapa figuraba un dibujo en el que se veía a cuatro individuos secuestrando a una persona, con el siguiente comentario: “Al principio, impresionaban. Luego, se sucedieron en tal escala que dejaron de ser novedad. Todos los días algún secuestro, sobrecogiendo el ánimo argentino”.
 
Junto a una foto en la que se ve a varias mujeres se lee: “Ola de atentados: anoche fueron 6 atentados en Barrio Norte. Antes, una salvaje demostración que mató y mutiló a militares y civiles. Las bombas son plato diario del nacional”. Otra foto, a dos columnas, retrata a una señora, acompañada de otras mujeres, bajo el título:
 
 “El país que dijo adiós al bife. La madre intenta explicar a sus hijos: no hay carne”. La central fue patética: como era el primer día de clase, mostró una serie de fotos de edificios escolares desvencijados, derruidos, por la falta de manutención estatal.
 
El ejemplar Nº 6 del lunes 22 de marzo de 1976 llevó en la tapa una volanta y un título catástrofe: “Un récord que duele: cada 5 horas asesinan a un argentino” y a renglón seguido: “Terrorismo: sigue la escalada de crímenes”. Una gran foto del teniente general Jorge Rafael Videla, rascándose la punta de su bigote, ilustraba el comentario que informaba que junto a sus pares, el jefe del Ejército continuaba “analizando el desenlace de la crisis político-institucional que afectaba a la república”. A lado de esa foto otro título: “Matan a Santillán”.
 
En la página 2, la habitual columna de Horacio de Dios tuvo un final angustiante. Luego de referir a que “no sólo de elecciones vive la democracia” y a “la sangre que sigue corriendo a raudales” en el país, continuaba: “La hiperinflación ha llegado a la violencia. Los récords de asesinatos y bombas sólo pueden compararse a los alcanzados por los precios. Dos formas del terror que pueden convertir al cuarto oscuro en un espejismo de cartón pintado...”.
 
Luego del golpe, en su ejemplar Nº 10, con fecha 26 de marzo de 1976, a toda página anunció: “Videla es Presidente”. Una foto mostraba a Jorge Rafael Videla con uniforme de verano haciendo el saludo militar con los ojos entreabiertos. No se sabe si la foto poco propicia era una crítica a lo que se vivía, o que ya había comenzado la tarea de desgaste a Videla por parte del almirante Emilio Eduardo Massera.

A una columna y con el título “Numerosos detenidos”, se publica el listado de los dirigentes justicialistas detenidos, llevados a los buques ‘Bahía Aguirre’ y ‘Ciudad de Buenos Aires’. Para dar un poco de optimismo a los lectores se informaba que existía “normal abastecimiento” en el país.
 
Adentro, en la página 4, se acentuaba el optimismo: “Sorpresa, hay alimentos y a menor precio”. La contratapa no tenía parangón, tituló a cuatro columnas: “EE. UU. reconoció a la Junta y llega crédito del FMI”. Y el artículo siguiente con foto, informaba: “Phillipeaux detenido cuando fugaba”. Trataba sobre el teniente coronel (R) Adolfo Phillipeaux, ex secretario de Deportes, detenido cuando intentaba fugarse a Chile portando armas de guerra y 100 millones de pesos (el dólar paralelo se cotizaba a razón de 35.000 pesos por dólar).
 
El 7 de agosto de 1976, en un accidente de avión, murió ‘Dudy’ Graiver, el socio capitalista de Jacobo Timerman. A los pocos meses dejó de salir ‘La Tarde’. Y en abril de 1977 se destapó la conexión financiera entre la organización Montoneros con Graiver, en la que este aparecía administrando fondos logrados a través del secuestro, robos y crímenes. Lo que dio en llamarse ‘el caso Graiver’.

Fuente: Edición i

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