La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Nepotismo en Misiones: Mr. Termo y familia.

Por Jorge Lanata

Chicas muertas. En estas historias siempre hay chicas muertas. Chicas muertas que derriban palacios provinciales, dictaduras disfrazadas, capangas, gobiernos hereditarios, el poder transformado en un bien de familia. Y todo cae, y todo comienza a derrumbarse detrás de la sonrisa de chicas angeladas, jóvenes, abusadas, que señalan para siempre la verdadera cara detrás del trono.

Así sucedió en el verano de 2002 con Leyla y Patricia Villalba, y de Ley la encontraron en La Dársena sólo el cuarenta por ciento de su cuerpo, pero fue suficiente para que el reinado de Carlos Juárez y Nina Aragonés saliera de Santiago del Estero por la puerta trasera.

Y doce años antes, María Soledad Morales, 17 años, candidata a reina de su colegio que termina con la dinastía de los Saadi en Catamarca. Treinta mil personas marchaban en silencio, en una ciudad de noventa mil habitantes. Sabrá Dios por qué quiere cobrarse la vida de estas chicas que aparecen sonrientes en los retratos familiares, con mirada insegura en las fotos carné, que entregaron su vida, sin saberlo, para que todo cambie.

El ángel de Misiones se llama Marilyn Bárbaro y ahora tiene alas, pero en vida la poliomielitis le impidió caminar. Vivía con su hermana Juana en Oberá, y el 17 de abril de 2004 estaba sola, en su casa, cuando cinco pibes entraron a robar.

—La plata, entregá la plata.

Los cinco estaban convencidos de un tesoro inexistente, y le rompieron a Marilyn varios huesos, hasta los del único brazo que podía levantar. Después la violaron. Le pegaron un martillazo en la cabeza, y la enterraron en el sótano. Uno de los asesinos, que manejaba con impunidad el auto de la chica, quedó detenido.

Pero de inmediato los pasillos del Palacio comenzaron su trabajo sucio: se borraron las huellas digitales de la casa, y cuando el juez Horacio Alarcón libró la orden de detención del resto de la banda, el Tribunal Superior de Justicia lo apartó de la causa. Uno de los imputados era Matías Ortiz, hijo de la diputada Marlene Carballo, operadora del gobernador Rovira.

Una nueva jueza, la doctora Gauchac, se aprestaba a firmar el desprocesamiento de toda la banda cuando los peritos encontraron cabellos de Marilyn en el auto de Matías Ortiz. Los cinco jóvenes están desde entonces detenidos, dos de ellos en un psiquiátrico. Y el juicio sigue empantanado, a partir de un pedido de recusación.

El presidente del Tribunal Superior que apartó al primer juez de la causa fue rescatado del juicio político por la mayoría rovirista del Congreso. El pueblo de Oberá marcha desde entonces, los días 17 de cada mes, pidiendo justicia.

Marchan por la noche, con antorchas, detrás de Juana “Ticha” Bárbaro, hermana de Marilyn, segunda candidata a la Convención Constituyente –detrás del obispo Piña– por el No a la reelección indefinida.

HAS RECORRIDO UN LARGO CAMINO, MUCHACHO

—Rovira era el secretario de Puerta, el cebador de mate en las reuniones –recordó ante PERFIL una fuente del Congreso.

Fue precisamente Ramón Puerta, hijo de un amigo de su padre, quien le consiguió su primer trabajo en la política: encargado del termo en la Cámara de Diputados. Cuando Puerta asumió la gobernación de Misiones en 1991, Rovira ascendió a presidente del Instituto de Vialidad, a cargo del 40% del presupuesto provincial.

En Misiones, unas cien mil personas trabajan en el Estado y sesenta mil cobran planes de asistencia social, pero la verdadera dependencia económica del poder se establece con la obra pública. Para la familia Rovira comenzaron entonces las épocas del ahorro intenso: la empresa constructora de su suegro, Spotorno S.A.I.F.C.I.E.C., se hizo cargo de la mayor parte de las licitaciones, a título individual o formando UTES con otras empresas locales.

En 1995, Puerta –luego de modificar la Constitución– fue reelecto y Rovira se convirtió en intendente de Posadas. En 1999 le tocó a Rovira llegar a la Gobernación, hasta que la política nacional dividió aguas: Puerta declamó su apoyo a Menem, y Rovira (que había sido el primer menemista de Misiones) a Kirchner. Kunkel, Gullo y Zannini se transformaron entonces en los referentes políticos que cuchicheaban en el oído de Rovira que ya era hora de romper con Puerta. El flamante gobernador K, aggiornándose a los nuevos tiempos, decidió cambiar el final de sus discursos:

—Hasta la victoria siempre –se despide del público, desde entonces, convertido en un instantáneo admirador del Che.

En 2003 Rovira fue reelecto por un segundo período y todas las fuentes provinciales coinciden en que se produjo en su actitud un punto de inflexión: literalmente dejó de atender por teléfono a sus aliados, y suspendió el diálogo incluso con el intendente de Posadas. Mudó su oficina a un centro de convenciones cercano al aeropuerto y en contadas excepciones volvió a aparecer por la Casa de Gobierno; su despacho continúa sin uso.

En pleno Mundial de Fútbol, al final del primer tiempo del partido entre Argentina y México, la mayoría automática rovirista votó en el Congreso una ley llamando a Convención Constituyente para reformar el artículo 110 de la Carta Magna provincial y establecer la reelección indefinida.

La mayoría automática, sin embargo, no duró para siempre: hace algunos días, el presidente de la Cámara, Esteban Lozina –armador político de Rovira y uno de sus incondicionales–, se fue del bloque dando un portazo y con dos legisladores detrás. La diferencia con Lozina parecía sutil pero fue determinante: proponía una sola reelección más y no la monarquía hereditaria. Rovira no se lo perdonó: Lozina sufrió apriete policial a domicilio y denunció públicamente al gobernador.

SOMOS UNA GRAN FAMILIA

Rovira no podía darle la administración de Vialidad, donde pasó sus mejores años, a cualquiera: decidió poner allí al ingeniero Franco, uno de sus amigos de la infancia. El vicepresidente del Iprodha (Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional) es el cuñado del gobernador, “Quincho” Sánchez, y su mayor contratista es su suegro Nelson Spotorno. Mentes aviesas y espíritus malintencionados denominaron al eje Franco-Sánchez-Spotorno el “Triángulo de las Bermudas”, porque al pasar por ahí el dinero siempre desaparece.

El ministro de Educación es primo político de Rovira (está casado con Viviana Rovira, su prima hermana). Eduardo Passalaqua, de él se trata, dio el año pasado en Suecia una curiosa conferencia que muchos vieron como la excusa para una escapadita al norte europeo: “Impacto de la migración sueca en Misiones”.

Las familias suecas en la provincia llegan a unas cuarenta, pero qué cuarenta. La lista de constituyentes es, también, un canto a la familia como célula básica de la sociedad: Vivi es primera candidata; Franco, segundo; y Quincho, el quinto.

Don Rovira, el papá de Carlos, maestro jubilado, se desempeña en un cargo en la gobernación del nene, y el papá de Vivi, tío de Carlos, en la acogedora oficina de Vialidad. El contador Castaño, que trabaja para la proveedora de obra pública Spotorno, también lo hace para el Estado dirigiendo el Centro de Cómputos y Estadísticas, la oficina que calcula la fórmula de las ecuaciones que permiten ajustar los contratos públicos.

Pero ninguno de ellos llega siquiera a emular al verdadero amigo, al alma gemela del gobernador: Daniel Alfonso “Fonchi” Duarte. Fonchi fue uno de los “cuadros jurídicos” de la dictadura en la provincia, asesor del gobernador Poletti y del ministro de Gobierno Di Fonzo, desde 1978 en adelante.

Dos de sus ex socios jurídicos, los abogados Uset y Leiva, forman parte del Superior Tribunal de Justicia, y su hermano, Fidel Duarte, es el nuevo fiscal de Estado. El otro miembro del Superior Tribunal llegó de la mano de Rossana Spotorno, esposa del gobernador: Ramona Velázquez, una docente jubilada que se recibió en la tercera edad, con casi nula experiencia profesional.

Fonchi es, también, editor: su diario Noticias de la calle recibe más de medio millón de pesos mensuales de publicidad. Un consuelo le queda a la Justicia misionera (donde fue despedido Jorge Wickstrom, fiscal de Estado, por haber denunciado a Rovira, al igual que la jueza Marta Catella, al rechazar una apelación de un socio del gobernador), tendrá, al menos, un confortable edificio donde funcionar, si alguna vez el suegro Spotorno llega a terminar la obra del Palacio de Justicia.

La obra inicial se licitó por $ 7,2 millones y se cree que costará seis veces más de lo previsto. Entre reconversiones, redeterminación de precios y adicionales ya se pagaron más de $ 25 millones.

NUNCA TE PROMETÍ UN JARDÍN DE ROSAS

A Rovira lo desvelan por igual la monarquía y la libertad: son dos sueños que se complementan y necesitan. Las que siguen son sólo algunas de sus veinte causas penales:

- Juzgado de Instrucción 2: investiga irregularidades en las adjudicaciones al suegro Spotorno. 

- Juzgado de Instrucción 3: compra directa por parte de la Policía de camperas, borceguíes y pantalones. 

- Juzgado de Instrucción 2: investigación por destrozos en el edificio de la Legislatura el 27 de marzo de 2004. 

- Juzgado de Instrucción 1: irregularidades en el IFAI (Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial). 

- Juzgado de Instrucción 1: allanamiento ilegal de la Legislatura. 

- Juzgado de Instrucción 1: denuncia sobre genocidio al pueblo mbya guaraní. 

- Enfrentan además demandas penales el vicegobernador Pablo Tschirsch, el jefe de Gabinete Maurice Closs, el titular del IPLYC (Instituto Provincial de Lotería y Casinos), Eduardo “Balero” Torres, el ministro de Bienestar Social Ricardo “Pelito” Escobar, el titular del directorio del IFAI Carlos Higa, el jefe de Policía Rubén “Carozo” Gabriel, y el ministro de Gobierno Miguel Angel Iturrieta. El presidente del PS, Jorge Franco, el ministro de Salud, José Guccione, y la tesorera general de la Provincia están ahora bajo la lupa de diversas auditorías.

A medida que el círculo se cierra, los manotazos de ahogado de Rovira se hacen más frecuentes y desesperados: diversas fuentes locales aseguraron a PERFIL que hasta los diputados oficialistas llevan encima celulares “paralelos” por miedo a las pinchaduras del jefe, y la “purga” y persecución a los “opositores” se han vuelto moneda corriente.

Una nota al auditor interno dirigida por la vicepresidenta del IFAI, Carmen Posdeley (ver facsímil), da cuenta precisa de un caso: en ella, Posdeley señala con nombre y apellido a empleados de su área que se encuentran trabajando por el “No a Rovira”.

—El país ha entrado en un proceso de cambio –dijo en septiembre de 2003 Alberto F, mientras el Gobierno celebraba el triunfo de Rovira.

—Los viejos modelos de la política se han deteriorado –agregó, en referencia a Puerta.

—Es mucho más fácil construir política entre los propios –se entusiasmó en la misma fecha Aníbal F.

Nada de lo que sucedió después hizo que el gobierno K cambiara de opinión:

—Estoy aquí porque creo en la consecuencia y en la lealtad –dijo hace pocos días el presidente K junto al gobernador Rovira. El acto se llevó a cabo en la costanera de Posadas, que lleva el nombre de Jorge Kémerer, quien fue obispo de Misiones durante la dictadura y luchó entonces por los derechos humanos.

Para Rovira hubo ciento veinte mil asistentes, cincuenta mil para la Policía y quince mil para la oposición. La gran mayoría llegó a la costanera arriada por micros rentados y con veinte pesos en el bolsillo, junto a la Coca y el choripán. La inversión de Rovira fue rentable: el Presidente anunció inversiones por $ 1.900 millones. El presupuesto anual de la provincia es de $ 2.400 millones.

—Lo vengo a apoyar con toda mi decisión –dijo el Presidente.

—Dicen –insistió K– que quieren poner equilibrio. ¿Por qué no pusieron equilibrio durante la dictadura, cuando éramos perseguidos. O se creen que no tenemos memoria?

A pocos metros del Presidente, “Fonchi” Duarte, el funcionario más cercano a Rovira, ex asesor de la dictadura, asistía al discurso con vergüenza ajena.

INVESTIGACIÓN: JL / ROMINA MANGUEL / LUCIANA GEUNA

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