La verdad jamás estará en los ignorantes, en los cobardes, en los cómplices, en los serviles y menos aún en los idiotas.

Más que un gobierno, una escuela de vida.

Por Eduardo Rodríguez Paz.

“La ley de las cosas es una ley de razón universal; pero la mayoría de los hombres viven como si tuvieran una sabiduría propia”. Heráclito

Siempre con el ejemplo. 

Muchas escuelas de filosofía coinciden en que la mejor manera de influir sobre aquel a quien se le quiere enseñar algo, es a través del ejemplo. Del latín “exemplum”, el diccionario dice como primera acepción, que es un “caso o hecho sucedido en otro tiempo, que se propone, o bien para que se imite y siga, si es bueno y honesto, o para que se evite si es malo”.

Sin embargo, otra definición del mismo diccionario, nos instruye acerca de que dar el ejemplo es “excitar con las propias obras la imitación de los demás”. Y esa es exactamente la forma de expresar los sentimientos y la clara línea filosófica del actual gobierno de la República Argentina, de esa dinastía que en estos momentos, a través de su segundo representante, la nunca bien ponderada Reina Kristina, continua con la férrea línea impuesta por su antecesor, cónyuge y mentor económico, filosófico y moral, que fue Él, el Único, el Inimitable, el Insustituible, el Preclaro Guardián de la dinastía, el Gran Néstor I, Emperador del Kalafate y Suprema Majestad de la Patagonia Argentina.

Cada vez que nuestra amada Presidente ha arengado a las masas, lo ha hecho fiel a las consignas, los designios y el recuerdo del preclaro pensador de Río Gallegos, su Patria del Corazón. De cada una de esas piezas oratorias que le debemos a nuestra Líder Indiscutida, no solo habría que guardar debida nota, sino tenerlas grabadas y escucharlas permanentemente en las escuelas, los talleres, las fábricas, las oficinas, los clubes de barrio, las multinacionales, los sindicatos, las obras sociales, las universidades y demás centros de aglomeración de masas para que cada palabra surgida de la entendedera de nuestra egregia mandataria quede grabada para siempre en las mentes de los ciudadanos de la Patria.

Yo comprendo que, seguramente, usted argumentará que es imposible tener una memoria detallada de toda la andanada de oratoria emanada de los labios presidenciales, que podría resultar algo confusa (debido al botox) para cerebros que no están entrenados para semejante epopeya de aprendizaje y recepción de conceptos rectores de vida y ejemplo para las generaciones futuras. Tal vez, lo reconozco, pero en la vida nada se logra sin empeño, a no ser que uno sea un beneficiario de los planes de subsidio nacionales y en ese caso, sí se logra.

Escuchar, escuchar para aprender

En mi caso personal, llegué a un pacto con los miembros de mi familia. Ni bien nos enteramos de que está por empezar a transmitir la cadena nacional de radioteledifusión para propalar a los cuatro vientos la verba de la Presidente, ubico mi sillón especialmente diseñado para ver televisión en el lugar apropiado y mi familia me ata con una soga al respaldo y a los apoyabrazos del mismo. Los pies son también inmovilizados, atándolos a las patas. Luego me sellan la boca con cinta de embalar, bien pegada.

De esa sencilla, pero eficiente manera estoy preparado para las, en general larguísimas, palabras satírico, sensorias y admonitorias de Kristina, quedarme quieto y callado y no poder sucumbir a la tentación de aplaudir, patalear o vivar a cada rato (el cuándo lo indican Débora Giorgi, Abal Medina, De Vido, Boudou y otro gran número de compañeros afectos al bufonazgo aplaudidor empecinado y la sonrisa generosa).

De otra manera me perdería buena parte de sus alocuciones vivando, aplaudiendo y cantando las consignas de los barras del fondo y no comprendería la esencia de la palabra argentina, clara y valiente de la Reina Kris, como he dado en llamarla ya desde hace un tiempo, cariñosamente.

Los resultados de este método personal son envidiables. Cuando me desatan y quitan la cinta de mis labios, quedo en estado cataléptico por lo menos por cinco horas. En el ínterin, en ese estado de semi inconciencia, mi cerebro trata de acomodar (como puede) la mega cantidad de datos, estadísticas, bromas, chistes (¡algunos subiditos de tono, como en el Tolosa natal de nuestra líder! Recordar aquel “yo le lleno el pomo a mi compañera”, que tan oportunamente repitió La Reina Kris) que nos despacha Élla, cada vez que abre la boca para iluminarnos con su erudición.

Porque si no se asimilan bien, con fe y esperanza, todos los conceptos con que nos esclarece la Reina, corremos el riesgo de dejarnos influir por algunos de los profetas de la desesperanza, el odio, la mala leche y la onda Pro, es decir los comentaristas, economistas y editorialistas de La Nación, Clarín (¡Miente!) o Perfil y cualquier otro panfleto pagados por el neoliberalismo de los noventa y vaya a saber uno de qué otras épocas.

Siguiendo mi método podrá tener la conciencia tranquila en cuanto a que se estará nutriendo cada vez más de la sabiduría de la Reina y que sus ideas (a veces, porqué no decirlo, semejantes a terribles boludeces, por lo intensas y complicadas) no abandonarán más su masa encefálica limada por tanta prédica opositora y propaganda subliminal del Pro. 

Lo bueno empieza por casa.

Para tener tanta cancha adoctrinando masas, la Reina Kris empezó con prácticas hogareñas. Primero con Máximo y luego con Florencia fue purificando su estilo y logrando transmitir a sus querubines la esencia de las normas morales y políticas mamadas en los claustros universitarios de La Plata allá por los setenta. Lo de los claustros universitarios parece que no duró mucho, a lo sumo media carrera de abogacía, pero mejor dejar el tema ahí si no se quiere terminar siendo desestabilizador.

La prédica permanente de Él también ayudó a aquella joven Kristina a darle a sus retoños claros conceptos acerca del cuidado de los bienes (sobre todo los familiares) y “la acción desinteresada por el bien de los demás”. Aunque sobre esto último no se sabe muy bien si no era “la acción bien desinteresada por los demás”, por lo tanto es mejor dejarlo ahí como está.

El transcurso de los años rindió sus frutos y los noveles herederos de la dinastía K, han demostrado devolver con creces a sus progenitores las enseñanzas y los esfuerzos educativos, fundamentalmente de Élla, porque Él estaba atareado conduciendo los destinos de Santa Cruz y los fondos de las regalías petroleras hacia destinos de grandeza. De grandeza de quién, vaya uno a saber.

Así la pequeña Flor K (según se autotitula) desde que llegó a la mayoría de edad no ha dejado de sorprender al mundo con su capacidad de vivir ella solita en un espectacular piso de Manhattan, ricamente decorado, sin nadie que le haga compañía, le saque la basura o le lave los platos. Previamente había recibido un ligero empujoncito materno para terminar el secundario en un colegio bien Pro del barrio de Olivos (cerca de la Quinta, off course) con un glorioso cuatro de promedio final. Además de semejantes responsabilidades se hizo tiempo como para realizar estudios intensivos de cinematografía, que por esos azares de la vida quedaron inconclusos. También quedó en nada su función de coordinadora del film no realizado sobre la vida de Él, a la sazón su padre. Mientras todo esto sucedía, vaya a saber cómo se hacía tiempo para cuidar su cachorro de bulldog francés, tan cariñoso él.

Si usted es ligeramente facho, dirá que no es demasiado para una niña de veintilargos rodeada de mimos y comodidades durante su vida, pero, ¡con qué intensidad hace lo poco que hace! 

El delfín de la Patagonia 

¿Qué se puede decir de los logros de la Reina Kris en la educación del retoño masculino que Dios le dio? Máximo es una caja de sorpresas. Una caja más bien cerrada, porque es poco lo que se sabe a ciencia cierta de él. De lo que hay evidencia es de que lo que hace, poco o mucho, lo hace con terrible precisión y certeza. Ha llegado, a sus treinta y seis años, a ser un hombre de costumbres conservadoras, metódicas y demoledoras.

Cerca de las once de la mañana (antes no sería un horario de caballeros, como dice mi amigo Ramón) se hace una escapadita a la inmobiliaria familiar, saluda y se dirige a su despacho desde donde monitorea las finanzas familiares a través de una Play Station ad hoc.

Una hora y media más tarde (¿Para qué más?) vuelve a su casa, almuerza, duerme la siesta (hace demasiado frío y sopla demasiado viento en Río Gallegos como para andar de nuevo por la calle) y luego sesión de Play hasta entrada la noche.

Sería de retardatario y neoliberal decir que Máximo no tiene otras actividades. Algo más debe hacer para haberse lastimado de manera sorpresiva la rodilla como se la lastimó y nos dio semejante susto. Pero tampoco se puede andar ventilando por ahí todas las actividades del máximo heredero de la dinastía K para que algunos flojos de boca anden inventando sandeces en la prensa golpista y mentirosa del país, seguramente fogoneada por los monopolios y por Magnetto. De la rodilla debe andar mejor porque nunca más se supo, ni de él ni de su articulación inferior. 

Lo que se enseña en casa le sirve al país. 

¿Cómo no aprovechar semejante experiencia de años de inculcar lecciones de vida a sus propios retoños, usándola en bien de la humanidad. Y no es vano decir de la humanidad, porque a la Reina Kris no la detienen las fronteras. Ni las físicas, ni las geográficas, ni las morales, ni las económicas, ni las del ridículo, en fin, ninguna.

Élla está para la docencia, para iluminar a todos los habitantes del planeta con sus lecciones de vida, de conducción, de sexualidad (por aquello del Viagra), de economía (no olvidar aquello de que Barack Obama sigue los lineamientos de Néstor Kirchner y Élla inventó el efecto Jazz), de alta moda (¿Quién como Élla sabe de Rolex, Louis Vouitton, Chanel, Armani, Hermès o algún otro lujo internacional?), de sentido común (¿Quién sino Élla eligió a Boudou?), de manejos financiero (¿De dónde salieron, sino de su elección, Guillermo Moreno y el casi Regente Axel Kiciloff?).

¡Basta, entonces, de soportar los embates de la prensa neoliberal y al apoyar al modelo de “matriz productiva diversificada con inclusión social”, la estaremos apoyando a Élla. Y lo estaremos apoyando a Él que con tanta sabiduría la colocó a Élla en el poder!

¡Basta de mezquindades! ¡Basta de Macri, Magnetto, la Sociedad Rural, el Fondo Monetario Internacional, El Club de París y la Cultural Inglesa! La Reina Kris nos está mostrando el camino. Sigámosla ciegamente. ¡Viva Néstor! ¡Viva La Cámpora! ¡Viva El Batallón Militante! ¡Vivan Fidel, El Che, Margarita Barrientos, Eve, Chávez y Guillermo Moreno y Shocklender! (Moreno y Shocklender por las dudas no). ¡Viva la Reina Eterna en el corazón de los argentinos!  

Post Data: El autor de la presente nota sigue comprando “blue” al valor de la cotización del día de los arbolitos de San Martín y Corrientes. Interesados en vender, comunicarse. 

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